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Entrevista con Ramoncín
2 Diciembre 2009
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José Ramón Julio Martínez Márquez, Ramoncín, madrileño de nacimiento, rockero de corazón, literato, actor, presentador y en los últimos años blanco asiduo de las críticas por su labor al frente de la Sociedad General de Autores y Editores. Un tipo de verbo fácil, ideas contundentes y que tras más de 30 años en el negocio del rock, sea odiado o adulado, es sin duda una voz facultada y legítima para hablar de la industria y de todo lo que la rodea con la excusa de la presentación del primer disco de versiones de The Cover Band, un proyecto paralelo en el que el cantante pretende recuperar y homenajear a algunas de las bandas del pop rock español que más le marcaron e influyeron en su carrera.
¿Cómo surge la idea del disco de versiones de The Cover Band? ¿Cuéntanos en qué consiste el proyecto?
A mí siempre en los conciertos en directo me ha gustado incorporar otras canciones. Nosotros hacemos habitualmente versiones de los Doors o de Bob Seger, o cosas de los Stones, incluso hemos hecho mucho Beatle, tocamos alguna versión del imagine de Lennon,etc. Y siempre decía “vamos a tocar algún temita de Los Brincos, vamos a rockear con Los Brincos”. Una vez incluso tocamos el Ponte de rodillas, y me gustó mucho cómo sonaba con la banda; quitándole sentido a los vientos, quitándole toda esa parte soul y haciendo más guitarras… Y con esa broma, estábamos en el estudio haciendo las canciones de mi disco nuevo, que es el que tenía que haber salido ahora pero que termino de grabarlo en enero, y les dije a todos los de la banda que me hicieran una lista de canciones del 65 al 75 del pop rock español. Yo tenía 10 años en el 65, 20 en el 75, o sea cuando tú te formas, cuando tú estás viendo qué te gusta, qué es lo que te interesa. El cancionero que se oía por las ventanas de las casas era pura copla, Farina, que era una cosa espectacular, Antonio Molina, etc. Ese era el cancionero que había en casa todavía, el que salía en la poca tele que había, en la radio, pero estaban pasando otras cosas. Y con la lista había un montón de canciones que coincidíamos. Entonces me decidí a hacer este proyecto. Fui a ver si lo podía vender a la industria, a lo que queda de la industria, a los restos del naufragio, a ver si les podía interesar. Además les vendí la idea de no hacer sólo un disco del 65 al 75 sino de hacer una colección de cuatro discos de versiones por décadas, del 1965 al 2005. Reconozco que ahora me está costando mucho encontrar repertorio que me guste entre 1995 y el 2005 del pop rock español. Hay un repertorio inglés y americano que me sigue gustando mucho, pero del repertorio español me cuesta bastante. Hay honrosas excepciones y cosas muy interesantes desde Amaral hasta El Canto del Loco, pasando por Fito, cosas que se pueden hacer perfectamente con la misma dignidad y respeto que los anteriores. Pero es la década que más me está costando, pero bueno, como eso será el último disco no me apura. El disco del 75 al 85 está siendo muy divertido porque la lista es interminable. Allí ya están todos mis contemporáneos, ahí ya aparecen Radio Futura, Golpes Bajos, El Loco… Al final la idea era hacer versiones que no fueran ni versiones irreconocibles ni tampoco un cover que sonara igual, sino que hemos incorporado en las canciones a la banda con la que trabajo habitualmente, con los sonidos de la banda, con más coros, con un guitarrista más; y ese es el resultado. Además hemos estado 40 días metidos en el estudio; está grabado como hay que grabar.

¿Le das mucha importancia al tema de la grabación, verdad?
Yo en eso coincido con Manuel Gutiérrez Aragón cuando dijo que si el cine español se miserabiliza tanto, yo dejo el cine; él lo ha dejado y acaba de ganar el premio Herralde de novela, así que no le ha ido muy mal a Manolo. Y a mí me parece igual, si la música se miserabiliza va a ser muy difícil que la creatividad. Lo más jodido de esto es la parte vocal. La parte instrumental si tú tocas la guitarra copias un tema y lo tocas. Lo jodido es que me toca a mí con 52 años cantar lo que cantaron unos tíos a los 20 años, cuando estaban en su momento de esplendor, cuando son esos jóvenes peleones y airados de los años 60 que graban estas canciones en su momento pleno de forma. Y llegas tú con 30 años más que ellos a grabar esas canciones. Ahí el esfuerzo y el estudio vocal para hacerlo ha sido muy importante y traté de ver dónde me adaptaba mejor para poderlo hacer. Me lo he pasado muy bien haciéndolo la verdad.
En cuanto a la selección de temas, ¿ha sido tan democrático como cuentas, ha sido algo más personal, tiene que ver con tus vivencias y recuerdos?
Estaba por una parte eso de pedir listas a todo el mundo a ve qué pasaba, había temas que se repetían mucho, pero hay temas como What Can I Do For You que nadie conocía, un tema de Los canarios que a mí me parece una mezcla de psicodelia, progresismo y rock duro que no creo que hubiera nada entonces y ahora hay muy pocas cosas tan salvajes como ese tema. Y luego hay esas cosas tan brillantes como 98.6 que parece hecha por los Beach Boys, con esas voces que van ahí multiplicándose y multiplicándose. O Mi Calle, que era un tema que yo cantaba a gritos subiendo y bajando las escaleras de mi casa. Siempre. Era el tema que más me gustaba. Curiosamente yo quería ver el cancionero pop rock y no revisar el cancionero romántico, pero de pronto aparece Humet. La gente ponía en las listas Clara; la obviedad sería hacer Clara, pero de repente aparece el Que no soy yo, y yo prefiero elegir ese tema porque ya es una cosa mía personal. O si preguntas, ¿Por qué eliges A dos niñas de Juan y Junior? Pues porque el primer cuerpo a cuerpo que tuve yo con mi primera novia fue bailando ese tema en un guateque. La primera vez que yo noté en mi cuerpo las protuberancias de Margarita y conseguí que me diera un beso largo que duró toda la canción fue con A dos niñas. Toda la semana estaba teledirigida al guateque del domingo. Son todo recuerdos que tienen que ver con tu vida. Y lo que te cuadra mejor. Recuerdo el No se puede ser vago de Miki y los Tonys porque me llamaba la atención aquel tío tan larguirucho cantando esas canciones. Para mí el trabajo vocal ha sido muy divertido, hacer todos esos arreglos vocales ha sido divertidísimo. En Hey hey Bunny utilicé una técnica para grabar que una vez usé en Canciones Desnudas. Es una voz que va muy por arriba y una voz que va gravísima por abajo con la misma melodía, y al final queda una cosa muy curiosa, muy compacta. Ha sido muy divertido hacer este disco.
Rindes homenaje a muchos músicos y bandas de la historia de este país ¿Eres mitómano en general? Incluso con el tema de volver a sacar el trabajo en vinilo…

Pues en algunas cosas sí. Yo tengo una foto firmada de Paul Newman colgada en mi casa. Y tengo el shilling con el que grabó Como un susurro Brian May, porque él no toca con púas el toca con un shilling, y lo tengo guardado. Para algunas cosas sí soy mitómano. Para otras cosas soy un freaky . Tengo una colección de Star Wars espectacular, me gustan muchos los coches de miniaturas. Me gusta reparar radios antiguas de válvulas. En los dos últimos años he encontrado muchas radios gracias a ebay. Mi abuelo me regaló un curso de radio Maimo por correspondencia. Hace poco lo encontré, lo digitalicé y dije “joder, si yo me acuerdo de estos esquemas. Me voy a comprar una radio vieja a ver si la arreglo”. Y la arreglé. Empecé a hurgar por ahí y me traje radios de todas las partes del mundo. Cuando me quise dar cuenta tenía más de 50 radios en casa. En algunas radios pude adaptar las conexiones para que la gente conectara su ipod. ¿Qué ocurre? Que cuando la gente conecta el ipod (a pesar de ese sonido tan rácano -yo digo que el ipod es el diablo, eso no suena a nada-) a una caja de madera Siemens, Blaukpunt o Motorola con 4 altavoces y válvulas, suena a otra cosa. Pero no sólo eso, cuando sintonizas una emisora de radio y están poniendo un tema, suena a otra cosa completamente distinta. La teoría que he mantenido a lo largo de los años es que estamos viendo todo esto desde la perspectiva del aficionado no del coleccionista. ¿Cuál es el mayor error de la industria? El mayor error emocional y moral, porque económico no ya que ellos sabían muy bien lo que hacían, fue pensar que el vinilo no valía nada porque era muy costoso y muy complicado hacerlo y lo otro (el CD) era cojonudo porque, primero, lo hago repetido y lo vuelvo a vender sin masterizar, que nos han estado engañando porque sólo se ha digitalizado a veces directamente de los vinilos o de la cinta de dos pulgadas ya mezclada que iba a la fábrica para prensar los vinilos. Y de esa cinta han hecho todos los discos de los Beatles, de los Stones, los Doors, y de todos nosotros. La industria apostó por el consumidor en vez de por el aficionado. Pero desde mi experiencia y mi punto de vista lo que te aporta el aficionado es una fidelidad que nunca vas a tener con el consumidor. Hoy en día el consumidor de música más que consumir amontona. Tengo 20.0000 canciones en ipod. ¿Para qué? Te vas a mandar enterrar con el ipod, los cascos y una pila de litio que no se acabe nunca? Y durante la eternidad, porque cuando llegues a la canción 20.000 llevarás muerto 10 años. O ese que dice, “yo tengo 10.000 dvd’s”. ¿Y qué haces? ¿No comes, no follas, no sales a la calle, no lees…sólo ves dvd’s, ¿no?”. Es una barbaridad. La pregunta es, ¿por qué durante los 50, los 60, los 80 y parte de los 90 ha funcionado este negocio con el vinilo sin ningún problema? No había ningún conflicto. El conflicto era si te gusta mi disco o no…
Pero el debate se trasladó a algo por encima de todo eso y la industria se empieza a resentir…
Sí, de repente el debate se convierte en otra cosa enorme: que si esto es una mierda, que los discos son muy caros, que no valen nada… y se jode todo, porque al aficionado le hemos abandonado, le hemos dado la espalda. Para mí la pregunta ha sido: ¿yo como músico y a estas alturas de mi vida que lo he hecho todo y que he tocado para 10 y para 100.000, qué prefiero, 300 tíos que se compren un vinilo en Salamanca e ir a tocar para esos 300 tíos que se han comprado esto en Salamanca, o 5.000 tíos en la plaza del pueblo de Salamanca, con los niños haciendo el pillo pillo, el alcalde por allí dándose una vuelta y otros comiendo churros y tú cantando para la plaza del pueblo? Pues yo desde luego lo tengo claro. Si en el resto de mi carrera discográfica mi música la tengo que vender a 300 aficionados por ciudad, esos 300 aficionados me tendrán cariño, respeto y yo me iré encantado a cantar para ellos. Eso es una decisión personal que yo creo que debería tomar todo el mundo. Y luego por otro lado, si el cd no vale nada, si el cd es una mierda, si el cd ha desprestigiado a la música, ¿entonces ¿qué obsesión de seguir sacando cd’s? Claro, yo sé lo que pasa, que las emisoras de radio tienen aparatos que leen cd’s, las tiendas de discos tienen todavía estanterías en las que caben cd’s y claro, es que la industria dice que vende el 68% menos, pero mientras que vendamos algo seguiremos sacando cd’s. Si el cd no vale nada yo prefiero sacar este vinilo. Además este vinilo viene con una tarjeta de crédito. El que lo compre encontrará su tarjeta , se va a su ordenador, teclea ramoncin.net y en esa tarjeta tiene una combinación de números que le permite descargarse y por una sola vez en digital y en alta calidad como si fuera un cd todas las canciones, y luego decide lo que hace con ellas, si las pasa a un cd, a un blueray, a un pen drive, si las jode comprimiéndolas para el mp3 como el que decide echarle gaseosa a un vino cojonudo, pues ese es el problema de cada uno. Si luego hay que sacar un cd, pues habrá que sacarlo. Habrá que cubrir la inversión porque vinilos vamos a vender los que vendamos. Hemos sacado 2.000 numerados y si vendemos 2.000 será un éxito acojonante. En Estados Unidos en lo que llevamos de año se llevan vendidos 1.900.000 unidades de vinilos. El año pasado vendieron medio millón, y hace cinco años sólo vendían 50.000. O sea que algo está pasando. A todo el mundo le gusta ver esto (el vinilo), tocar esto; y más ahora que hacemos estos vinilos de 180 gramos. Esto suena, esto tiene unas cualidades terapéuticas que desde luego el cd no tiene. En el cd hay una ausencia de ruido de fondo y lo que se hace es engañar al oído. Yo llevo diciendo esto desde hace mucho tiempo, pero es imposible fabricar sólo vinilos. Yo hice Miedo a soñar en el 96 y todo el mundo me dijo que estaba loco, que era imposible hacer un vinilo. A Joan Carles Doval de Picap le dije: “tío, ¿por qué no sacamos un vinilo de Miedo a Soñar, verás qué bonito?”. Y me dijo ¿un vinilo? Tú estás loco. Y no sólo eso, es que hace dos años cuando sacamos la antología audiovisual con EMI para celebrar los 30 años les sugerí el tema del vinilo y me dijeron que la nueva dirección de la compañía, el nuevo magnate que la ha comprado y que no sabe de música absolutamente nada, sólo sabe de lo suyo, ha dicho que queda expresamente prohibido hacer vinilos en esa casa. Yo creo que precisamente esto es lo único que puede rescatar a la industria. El vinilo es lo único que puede hacer que quede un poco de industria, que haya un objeto todavía.

¿Dónde se sitúan más tus influencias? A colación de este disco vemos que están en el pop rock español, pero ¿hasta qué punto las influencias anglosajonas han incidido en tu carrera?
Yo hubo un momento en el que pensaba que iba a hacer Manassas. Te lo juro, hubo un momento en que yo quería hacer eso, yo quería hacer Crosby, Stills, Nash & Young, yo quería hacer una banda donde todo el mundo cantara, donde todo el mundo tocara guitarras acústicas, donde el sonido tuviera que ver con los acordeones, el pedal steel , etc. Pero en mi época era dificilísimo encontrar músicos que tocaran tan bien para hacer eso. Encontrar a un tío con una Martin de 12 cuerdas y que supiera tocarla era dificilísimo, porque esa música es muy difícil de hacer. Pero hubo un momento que pensé que era aquello lo que quería hacer, porque era lo que más oía, lo que más cantaba, lo que más me emocionaba. Quería hacer un viaje a Estados Unidos para ver a esos tíos en directa como fuera. Y no te digo ya intentar emular a Grateful Dead, Jefferson Airplane o a bandas como Moby grape que hicieron un disco que es la cumbre de la psicodelia, o a bandas como la de Arthur Lee, Love, con aquel famoso Forever Changes. Era muy jodido. Y de pronto te iluminas por algo y me prendo por el Berlin de Lou Reed. Era oscuro, eléctrico. A mí eso luego me inspira el tema Noche de cinco horas. Entonces me di cuenta de que hay otra manera de hacer esto que es convertir esas poesías que yo tenía como Marica de terciopelo, Noche de cinco horas, Paga a tu hombre, etc y que ya tenían su música, y electrificarlas, hacerlas más duras. Y en medio de todo eso aparece el punk. Te llegan influencias, oyes el Dios salve a la Reina que es otra vez la recuperación de las canciones de 3 minutos en contra de todo lo que la gente hacía, cuando todo el mundo quería ser YES, o aquí grupos como Música Urbana que hacían cosas maravillosas o Iceberg. Y claro, yo vi el mundo abierto, porque esto me dio la libertad por ejemplo de decir, Marica de terciopelo, dos acordes, es una sweet, Si-Si Menor, yo voy cantando, lo rocanroleamos en una parte, y luego vamos moviéndonos y balanceándonos sobre eso. Claro eso no nos requería tanta técnica, sí requería valentía, imaginación y una letra que fuera consistente. Pero me liberé. Yo soy muy eclético en ese sentido, yo disfruto con el Run with the pack de aquella época, o me pongo a Free y se me ponen los pelos de punta, y de la misma forma me trago un triple de Grateful Dead y me quedo tan ancho. En medio de todo eso, también aparecen esos cantautores maravillosos y electrificados como Bruce Springsteen o Bob Seger. Ahí está el grueso de todo lo que yo quería hacer. Luego vas puliendo todo eso, por ejemplo con la voz.
¿Le das mucha importancia al aspecto vocal por lo que cuentas?
Es que lo de la voz se lo toma la gente en este país a cachondeo. Es que a ver, Johnny Rotten cantaba de puta madre. O es que hay que ver como canta el cantante de Green Day, o como cantaba Kurt Cobain, o como canta Eddie Vedder o como canta el de Foo Fighters; o como cantan todos esos grupos de chavales jóvenes ingleses que aparecen como Artic Monkeys. Esos cantantes son tan buenos vocalistas como el guitarrista, el baterista o como el bajista. Y aquí resulta que los cantantes se siguen tomando esto a cachondeo, nadie vocaliza, nadie estudia, da lo mismo, nadie se preocupa. Pero alguno hemos tomado otro camino y otra decisión. Hay que ir buscando la voz que te encaja, la voz de adulto, qué voz vas a tener, cómo quieres cantar, qué quieres cantar, qué quieres que rodee a esa voz que tienes. Yo he hecho todo ese trabajo y a mi desde luego me ha venido de puta madre este tiempo que me he tomado en grabar y escribir cosas para otros, porque yo he encontrado el punto en el que quiero cantar. Y ahora me considero un cantante eléctrico de rock, una especie de cantautor de rock pero cada vez más eléctrico.
¿Cómo entiendes las críticas hacia tu persona en los últimos años por parte de aquellos que te recuerdan tu pasado punk y te lo tiran a la cara ahora en tu defensa de los derechos de los músicos en la SGAE y demás?
Es que lo que está pasando es que un grupo de ciudadanos por las razones que sea han decidido convertirme en una persona que no soy, que me tiene asombrado. No sé de donde se han inventado que yo era directivo de la SGAE, que yo cobraba dinero por estar allí, y luego ya que la SGAE es el bicho que picó al tren, que eso ya es otra cosa que habría que discutir largamente. Yo era un miembro de la junta directiva de la SGAE elegido por sus compañeros de profesión que dijeron que querían que este tío representara sus derechos. Y yo, como era gilipollas, y claro, tampoco llovían hostias hace 18 años, acepté. Han llovido los últimos 5 años. Cuando a mí me llaman y me lo proponen yo dije que mientras que no haya que pisar moqueta, y que yo pueda seguir haciendo mi vida pues que de acuerdo. Algunos idiotas como yo decidimos quedarnos ahí 18 años nada menos defiendo los derechos de todos. Claro, luego cuando yo oigo a Miguel Ríos cuando llevaba allí 8 años decir que él dormía a pierna suelta porque una persona como Ramoncín está ahí sentado defendiendo mis derechos pues me siento orgulloso, y eso es lo que se supone que es para lo que uno está. Pero hay un momento en los últimos 5 años que yo estuve allí que con el pretexto del mundo de la piratería, todo se transforma, se mezcla la SGAE, el canon, la piratería y dicen: a por éste que es el que tiene la cara más cerca.
¿En cierto modo sientes que tú te has llevado las hostias y otros los cheques por los derechos que tú defendías para todos? ¿Te sientes traicionado por alguien?
Absoluta y totalmente. Bueno, no traicionado porque nadie te pide que tú hagas eso, a ti sólo te piden que estés ahí. Mira, ahora hay una junta directiva nueva desde hace 3 años. ¿Alguien sabe el nombre de alguno? ¿Alguien sabe que Jorge Drexler está en la junta directiva? ¿O que está Mikel Erentxun? Nadie tiene ni puta idea, pero están, y se supone que haciendo lo mismo que yo hacía. Pero son más listos que yo. Hacen lo mismo que yo pero sin poner la cara y sin decirlo. Eso es cuestión de cómo es cada uno. Yo no puedo acusar a nadie de que me dijeran que debía dar la cara. No, a mi me eligieron para esto, ese era mi colectivo, ese era el derecho de mi colectivo y yo lo defendí como creía. Y no defendía una quimera. Otra cosa es que yo me hubiera vuelto loco y defendiera cosas que no existen. Pero es que tú estás defendiendo algo que dice la Ley de Propiedad intelectual, que dicen las leyes internacionales, que dice la Declaración Universal de derechos humanos y que dice nuestra Constitución, que es el derecho de la propiedad intelectual. ¿Traicionado? No. Me sentiría traicionado si alguien como Miguel Ríos que dijo eso en su momento luego dijera lo contrario. Pero sí que me di cuenta de que éste es un colectivo insolidario, silenciosamente cómplice, y en este país mola ser millonario pero seguir pareciendo auténtico. Y que escondan el coche en el garaje, que sigan vistiendo como cuando se separaron los Beatles, y que la gente piense que qué legal y auténtico, aunque no se preocupan si es un hijo puta, si paga o no a los músicos, si paga a Hacienda, si es un buen tío, etc. Porque aquí es mucho más importante lo que pareces que lo que eres. A mí lo que me infla los cojones es que haya unos tíos que están todo el día en la red, enemigos de la puta SGAE y que pretenden convertirme a mí en lo que yo no soy ni he sido nunca: un directivo que encima se dedica a poner la mano en la SGAE. Fíjate si me he comprometido hasta tal punto el tiempo que he estado en la SGAE que he dicho y sostengo que si en el tiempo que me quede de vida se descubre en algún momento que en los 18 años que yo he estado en esa casa alguien ha metido mano en el cajón, sea hecho alguna operación ilegal o alguien se ha llevado un dinero que no le correspondía, yo me presento como acusación particular para ver quién y en qué momento me engañó. Y le voy a demandar. Un ciudadano ya más no se puede comprometer. Esto deja a las claras la honradez de cada uno. Bueno, aún habrá algún gilipollas que aún dirá “éste de la SGAE…”. En la SGAE hay más de 90.000 socios y les representan 35 personas por elecciones cada 4 años. Lo peor de todo esto, y no se pueden decir nombres aunque algún día los diré, por supuesto, es oír a un tío decir en la radio que está en contra del canon, que es un artista que comprende eso, y luego ser el artista que más canon ha cobrado en los últimos 5 años. Me cuesta no decir el nombre. ¿Cómo puede un tío cobrar 90.000 euros de canon en 3 años y decir que está en contra del canon? Hijo de puta, devuelve el cheque. ¿Cómo puede decir una artista que le parece muy bien la piratería y luego haber viajado por el mundo a costa de la SGAE y hacer su primera aparición a nivel internacional en hoteles de 5 estrellas y viajando en primera costeado por la casa? Pero cabrón, ¿de dónde crees que sale el dinero para hacer eso? Las sociedades de gestión con el canon, que no es un canon, se llama remuneración compensatoria por copia privada y que se recauda el dinero de la venta de los soportes vírgenes para que la gente pueda hacerse copias privadas en su casa, por ley lo tienen que reinvertir en crear nuevos valores, en productos, etc como hace la Fundación Autor.
¿Te arrepientes entonces de haber permanecido tantos años al frente de la lucha por los derechos d autor en la SGAE?
No me arrepiento de haberlo hecho, pero sí de cómo lo he hecho, de haber sacado la cara tanto. Si yo pudiera dar marcha atrás diría: ¿vais a dar todos la cara? Primero los de la junta, los que se sientan en el Palacio Longoria conmigo cada día. Y segundo, podemos hacer una encuesta entre nuestros allegados a ver si cuando lluevan hostias van a venir con paraguas. Eso lo tengo clarísimo. Vamos eso es lo que yo creo que ha hecho la nueva junta directiva. Lo que pasa es como las hostias me las siguen dando a mí porque todavía hay gente que yo sigo en la SGAE pues los otros están allí con el paraguas, bien tapados. A mí eso sinceramente me ha agotado, me ha cansado y ha habido momentos que quería mandarlo todo a la mierda e irme a vivir a Inglaterra o a Estados Unidos, porque no vale la pena este esfuerzo por un colectivo tan insolidario, tan cómplice y tan hipócrita como éste.
Dijiste una vez que la gente valora más en este país a un auténtico falso que a un sincero…A raíz de esto, me gustaría que comentaras también la manipulación que se hizo de aquel manifiesto anti OT y cómo después lo han tirado en tu contra cuando entraste como jurado en el programa.
Totalmente. Eso es lo que más le gusta a la gente, los falsos auténticos. A la gente le mola porque saben que en el fondo les están llevando al huerto. La tergiversación del manifiesto OT ha sido una cosa tan vulgar y tan burda, pero claro, es que la mentira tiene las patas muy cortas. Yo llevo 31 años en este negocio hablando mucho, a veces incluso más de la cuenta, y yo no he tenido en mi vida una demanda judicial por injurias, calumnias, por acusar a alguien de algo, y mira que he dicho cosas de la industria. He hablado de las payolas, de cómo se lo llevan y de cómo se lo siguen llevando. Lo he contado todo para quien me haya querido escuchar, y a mí nunca nadie me ha dicho “a contarlo a los tribunales”. ¿Será por algo no? En cuanto a lo de OT primero no entiendo aquello de “ayer te vi en una mierda de programa”. ¿Y qué coño haces viéndolo si es una mierda? A mí me pagan por ir; ¿a ti te pagan por verlo gilipollas? Porque yo las mierdas de programa no las veo. A ti te gusta OT o no te gusta OT, y te gusta que yo esté en OT o no te gusta perfecto. Es tu opinión, pero tú no vas a decirme a mí lo que tengo que hacer. Lo que no se puede hacer es contar que yo he escrito un manifiesto y mentir. No señor, mire usted; hay un manifiesto que se hace y que va en contra de la utilización de la televisión pública para hacer un negocio privado, en el que el negocio fue tan gordo que un directivo de televisión española, ya muerto, se fue de TVE para ir a un despacho en la empresa que tenía montado OT. Fíjate si hubo corrupción ahí, o por lo menos tejemanejes. Y hubo una orgía en el último programa en el que la industria discográfica compraba a los artistas (“yo tengo aquí un talón de 15 millones, yo le voy a grabar un disco a tal, yo me quedo con no sé quién…”). Fue una orgía en una cadena pública que utilizaba todos sus medios para decir qué guapo es éste. Yo salí diciendo “oiga, ¿y por qué no hace esto usted con Luz Casal? ¿por qué no saca usted a Luz Casal todas las semanas para que la gente vea qué trabajadora es, qué buena persona es, cómo quiere a sus padres, como llora, como se emociona, como ríe, como cuenta chistes, como compone, etc? Y luego, con todo ese material le hace un programa especial un día a la semana; y luego con eso que ha grabado le saca un disco todas las semanas y lo saca a las tiendas a 6 euros cuando entonces costaban los discos 18, 20 o 25 euros.”. Eso fue el mayor descalabro que se ha podido producir. Cuando yo he decidido 9 años más tarde ir allí fue primero por curiosidad; segundo porque por supuesto me pagaron muy bien, lo que pedí, sino no hubiera ido; y tercero porque a mí nadie me dijo o no lo que tenía yo que hacer. Además advertí que yo no iba allí para pelearme con nadie porque yo no me iba a meter con nadie. Sólo iba a hablar a esos chicos del negocio, de si ha cantado bien, mal, de la voz, de cómo se canta, de cómo se interpreta, de cómo se suena, de cómos e hacen las cosas. Este año ha estado Diana Krall cantando en OT. ¿Es que ya no nos va a gustar nunca Diana Krall porque ha cantado en OT? Por cierto, fue la única que cantó en directo y bien; ella y James Morrison, que lo hace bastante bien, pero se le agotó la voz ensayando, porque al resto que pasaron por allí los habría mandado a todos a cruzar la pasarela derechos a su casa. Pero a todos. Artistas consagradísimos, era para decirles que volvieran a la academia, a la escuela, porque o tuvieron el peor día de su vida o de esto del directo no tenían ni puta idea. A mí eso me ha ilustrado muy bien, me divirtió, hice los 10 programas que tenía que hacer; aparte era una cadena privada.
¿A qué se debió tu primer parón musical a principios de los 90? ¿El haberte dedicado a otras facetas (escritor, actor, televisión, etc) no te ha hecho en algunos momentos echar de menos el mundo del rock?
Ahora sí. Por eso ahora voy como una moto. La pena es que no haya podido parar el tiempo, y decir: he hecho justo lo que quería hacer y ahora tengo 35 años. Era imposible. Yo entre el año 78 y el año 90 grabo 9 discos oficiales que se dice pronto, y unos 4 discos recopilatorios, en los que yo no sacaba cualquier cosa, salvo uno que sacó la compañía sin que yo me enterara. Me lo encontré un día en la tienda y monté un pollo de cojones. El resto, Éxitos en carretera, el del Círculo de Lectores y el doble de Colección Privada, todos aquellos discos yo me los volví a mirar, masterizábamos de verdad, buscábamos otras versiones, algún tema nuevo, etc. Todo eso del 78 al 90. Si yo hubiera seguido ese ritmo estaríamos hablando ahora de mi disco número 31. ¿Y a quién coño le iba a interesar? No sé cómo se puede llegar a hacer 31 discos seguidos. En la carrera de Peter Gabriel en solitario creo que tiene 4 discos. Esos 12 discos si los hubiera hecho uno cada dos años que es lo normal, estaríamos hablando de una carrera de 24 años, y si hubiera hecho una cada tres años que tampoco sería una cosa anormal, estaríamos hablando de 36 años, y ahora estaríamos presentando mi disco número 12. Pero aquí la gente estaba acostumbrada a eso de un disco cada año y los contratos que se firmaban eran 3 discos 3 años, o 5 discos, 5 años y un directo. Mi primer contrato con EMI fue de 6 discos y un directo en 6 años. Lo rompí en el segundo año. Aprendí muchísimo. Tampoco andaba yo torpe cuando firmé ese contrato. Mi primer contrato con EMI en 1978 cuando yo empecé en este negocio es una joya comparado con el último contrato que haya firmado ahora un chaval con cualquier compañía, te lo garantizo. Y de esto sé un huevo. Son 20 años viendo contratos. Porque todo eso de la SGAE que la gente dice, eso ha hecho que yo durante 18 años haya estado ayudando a gente uno por uno, enterándome de las putadas que les han ido pasando a compañeros y a gente muy importante en algunos casos, que si no hubiera habido alguien como yo para explicarles y echarles una mano posiblemente no hubieran podido volver a grabar ni escaparse de las compañías. Y ni te cuento los contratos que he visto de OT, de empresas superpuestas que no se dedican a la música, etc. Ya quisieran los pobres tener un contrato como firmé yo. Me fui a los dos años y luego firmé 3 años con Hipavox, te metes en esa dinámica y cuando me di cuenta vi que me había secado. Cuando yo terminé la gira del doble directo desde el 90 al 92 que fue una locura que se vendieron 400.000 vinilos dobles la compañía insistía en grabar para aprovechar el tirón, dije que no iba a grabar. No te imaginas las caras de algunos. Me decían que aunque hiciera una mierda vendíamos 100.000 discos. Alguna cancioncilla tendrás, me decían. Dije que tenía muchas y muy buenas canciones pero que no iba a grabar. No aguantaba más, no podía soportar eso más. Llegué al 92 y dije que no grababa. Me senté a hacer mi diccionario de jergas (El tocho Cheli). ¿Sabes la liberación que fue para mí coger 11 años de fichas para hacer el diccionario? Eso es un curro… Si fuera una novela yo no estaría aquí presumiendo de ella, porque en eso cada uno juzga. Pero hacer un trabajo técnico, tú sólo… Umbral dijo “este cabrón de Ramón ha hecho él sólo lo que tenían que haber hecho varios académicos aplicados”. La gente decía que me iba a volver loco, pero qué va. Para mi sentarme yo solito, con mis fichas, a mi bola… Encima luego hicimos el Lingo que me encantaba y me lo pasaba de puta madre haciendo ese programa.
¿Y cómo decidiste volver a la carga?
De repente un día vi que tenía canciones y que las quería grabar; y me daba igual con quién. Vinimos a hacer el disco homenaje a Elvis. Me presentó Loquillo a Doval de PICAP. Me preguntó si tenía canciones porque hacía mucho que no grababa y le propuse si le apetecía hacer un disco. Me dijo que era un honor para él, que ellos eran una compañía pequeña. Le dije que me daba igual, que iba a ser mi disco más independiente, que lo tenía en la cabeza y que me lo grababa en un mes en Madrid en Red Led con toda la banda, porque nosotros seguíamos tocando. Nos metimos e hicimos Miedo a Soñar, que a mí me parece que es uno de mis mejores discos con diferencia, y posiblemente Miedo a Soñar sea la mejor canción que he escrito yo hasta el día de hoy.
¿Qué recuerdos tienes de aquella época con WC, tus primeros bolos, etc? ¿Y tu relación con Jero Ramiro (ex WC y ex Saratoga)? ¿Se enturbió a raíz de la grabación del disco del que cuenta que no se le reconoció su aportación en la autoría de las canciones y su salida del grupo?
Fue muy divertido. Cuando haces las cosas por primera vez siempre es muy especial. Lo de Jero es otra historia que es absolutamente falsa y nunca he querido entrar me eso porque me toca los cojones. Jero no soportaba que hubiera otro guitarra en el grupo. A Jero no le gustó cuando yo dije que quería tener a dos guitarras en la banda. Primero vino un chaval que era del barrio que tocaba en un grupo que se llamaba Union Pacific que tocaban en el mismo sitio, al lado nuestro, y éste no le molestaba mucho. Pero yo fiché a un guitarrista argentino, Carlos Michelini que a mí me gustaba mucho y arreglaba muy bien las canciones, y tocaba que te cagas. Y esto a Jero no le gustó jamás. Él decidió hacer tres o cuatro cosas con nosotros y se fue antes de que grabáramos. Cuando firmamos por EMI firmo yo, no firma WC, firma Ramoncín con mis canciones, y yo grabo mis canciones. Las letras de mis canciones son todas mías. No sólo eso, hay canciones que la melodía las tenía antes que la letra, y el que hace la melodía es el que hace la música. Y yo nunca he sido así de duro, yo siempre he dado cuartel a todo el mundo y aunque yo haya hecho las melodías y las estructuras he repartido la parte musical con la gente que ha trabajado conmigo en las canciones. Con el primer disco, en un repertorio de 8 canciones, donde las 8 letras son mías, había: el Ponte las gafas, que el verdadero primer autor de la canción es Vicente Pacheco “El Piraña” que es amigo mío y que ahora sigo peleando para que aparezcan esos nombres en los discos; El loco de la calle larga y Noche de cinco horas las hago con Carlos Michelini. Y las otras cinco las hicimos en el local de ensayo todos juntos. Cuando yo me vine a Barcelona a hacer el reportaje fotográfico para la portada la compañía se quedó con el disco hecho, con las maquetas del disco. Se fueron a la Sociedad de Autores o no sé donde, pusieron lo que les pareció y metieron dos arreglistas. Hay dos señores en los créditos de esas canciones que no conocemos y no sabemos quiénes son. Ese fue uno de los motivos por los cuales luego yo me he peleado siempre tanto con los contratos y discográficas. En el momento en el que yo tomo control sobre mis cosas, si te fijas en Ángel de Cuero 20 años de canciones y demás discos recopilatorios he incorporado siempre en los créditos a Jerónimo Ramiro en las canciones que le correspondían. Incluso llegué a convencer a Avelino Esparza que era un tío que llevaba la editorial para que le diera un porcentaje a Jero de las canciones que también eran suyas. Yo hablo habitualmente con Jero. Todavía en este momento estoy peleando para que les incluyan en los créditos de los discos antiguos. Pero se tienen que poner de acuerdo Jero y Carlos Michelini sobre la autoría de esos 4 o 5 temas e ir a la SGAE y renovar las hojas de autores de esas canciones. Pero yo no tengo nada que ver en eso. Lo que se ha dicho al respecto es una infamia y muy grave depende de cómo se plantee.
Texto: David Lage
