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PROYECTO DE LEY DE FOMENTO A LA MÚSICA EN VIVO PARA MENORES

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PROYECTO DE LEY DE FOMENTO A LA MÚSICA EN VIVO PARA MENORES EN SALAS CERRADAS

Proyecto de ley por el cuál se fomenta la música en vivo en salas cerradas, en compañía de un adulto basándonos en el derecho constitucional de los ciudadanos menores de edad a la cultura y desarrollo personal en sociedad como promoción de un entretenimiento sano para el individuo.
MADRID 2012 ¿TAMBIÉN SERA PARA MAYORES DE 18 AÑOS? No, no es que pensemos que las olimpiadas en Madrid de repente puedan ofender a los menores de dicha edad o corromperlos, al revés, pensamos que el deporte es cultura y como tal, debe facilitarse el acceso a él a los jóvenes. Lo mismo pensamos de la música, otro exponente cultural al que la juventud debería tener fácil acceso, especialmente a la música en vivo uno de los espectáculos más antiguos de la humanidad. Entonces ¿a qué viene este título? Pues muy sencillo, a que nosotros puede que pensemos esto pero está claro que el Ayuntamiento de Madrid piensa todo lo contrario. Somos amantes de la música en vivo y estamos hartos de ver como en muchos de nuestros conciertos una norma que no entendemos deja fuera, con la entrada en la mano y la ilusión rota, a un montón de chicos y chicas que, según el Ayuntamiento de Madrid, carecen del derecho a disfrutar de un concierto por haber cometido un “terrible” delito: no haber nacido hace 18 años o más. ¿Qué razones nos dan para ello? Pues tan sólo una, que dentro se vende alcohol, y nosotros nos preguntamos ¿tan difícil es pedir el carnet en la barra y no en la puerta? ¿piden el carnet en cada bar? ¿acabarán prohibiendo a los menores de 18 años salir por cualquier calle de Madrid donde haya un bar (es decir PRÁCTICAMENTE TODAS ) porque en ellas se puede comprar alcohol? Ridículo ¿verdad? Pues así de ridículo nos parece que se prohíba la entrada a menores de 18 años a los conciertos (quienes, por otro lado y según la ley sí están capacitados para picar en una mina o ser detenidos...) Sabemos que nos dirán que lo hacen porque están preocupados por el consumo de alcohol a estas edades, pues entonces decídanse a enterarse de lo que de verdad quieren esos chicos y chicas que tanto les preocupan, ¿no se dan cuenta que quieren conciertos? ¿acaso no ven que es en la entrada en lo que quieren gastar su dinero? Si se les prohíbe entrar ¿saben lo que hacen? Pues entre otras cosas poner ese dinero, comprar bebida y largarse a un parque a escuchar música.... justo lo que no harían si estuviesen viendo el concierto que habían ido a ver... Aun les diría más, preocúpense de fomentar un ocio como ellos y ellas demandan, acceso a locales para ensayar con sus grupos, pintar, hacer teatro... hay tantas cosas que quieren hacer y no pueden por el elevado coste de locales mientras vemos como hay espacios de sobra en la ciudad muertos de risa...El botellón es una consecuencia del tedio, no combatan el botellón con represión, combatan el tedio con ayudas y la cosa cambiará... No queremos desviarnos del tema, este manifiesto es para solicitar que se recapacite con esas medidas que impiden a los menores de 18 años disfrutar de algo tan cultural y pacífico como es un concierto de , no nos gustaría llegar al ya mencionado 2012 con el siguiente lema olímpico “Todo para la juventud pero sin la juventud”

TEXTO DE OSCAR SANCHO PARA LA CAMPAÑA DE ENTRADA SIN EDAD







LA NOTICIA DEL MUNDO..........



Jueves, 18 de junio de 2009. Año XXI. Número: 7.122. EDICIÓN: MADRID

Peligro, música: prohibido menores

BEATRIZ PÉCKER

Si nos atenemos a la legislación vigente y sus prohibiciones, una de las actividades más peligrosas que puede llevar a cabo un menor es ir a un concierto. Es una locura, lo sé, pero un menor de edad tiene prohibida su entrada a los conciertos en salas pequeñas y medianas y en todos aquellos locales grandes (plazas de toros, palacios de deportes...) donde se venda alcohol aunque vaya acompañado de un adulto, incluso aunque ese adulto sea uno de sus padres.

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l Magazine de EL MUNDO recordaba hace unos días la disparidad de criterios que hay en nuestra legislación sobre la edad; por ejemplo, desde los 13 años se pueden tener relaciones sexuales consentidas, los menores pueden hacerse piercings o tatuajes con el consentimiento de los padres, se puede conducir un ciclomotor desde los 14 y, según el nuevo proyecto, se podrá abortar sin la autorización paterna pero... ir a conciertos, eso ya es demasiado peligroso, así que hasta los 16 años en algunas comunidades y hasta los 18 en otras como Madrid los menores no pueden ir a escuchar música en directo aunque vayan acompañados por toda la familia. ¿Es eso normal? ¿Responde a un cuerpo legal mínimamente coherente? En realidad, la ley o las leyes practican aquello de «muerto el perro se acabó la rabia», es decir que, para evitar que los menores puedan consumir alcohol o tabaco en estos locales, se les prohíbe la entrada para cualquier actividad. A nadie se le ha ocurrido buscar una solución alternativa como identificarlos con un sello o pulsera para no venderles alcohol o incluso permitir que los padres se responsabilicen de ellos. No, sería practicar el sentido común, y ya no se lleva, así que es mejor impedir que los chicos disfruten de la música en directo hasta los 16 ó 18 años. ¿Alguien ha oído alguna vez eso de que desde pequeñitos hay que crear y alentar el gusto por el arte, la cultura, la música...? ¿Alguien de la Administración ha pensado que, tal vez, sería deseable fomentar el hábito de escuchar música en directo que, además, tal como están las cosas, es el recurso para la supervivencia de los músicos? Los menores de 18 años no sólo no pueden asistir como público a los conciertos, es que tampoco pueden tocar como músicos. En Madrid, por ejemplo, apenas hay ya conciertos de hip hop, un estilo típicamente juvenil, porque los chicos, su público natural, no pueden acceder a las salas.
Se quiere luchar contra el botellón, pero con estas leyes se fomenta que los menores se queden en la calle y no se crean hábitos diferentes. Un promotor muy conocido me decía que se les conculca el derecho a una parte de la cultura. Lo cierto es que la media de edad de asistencia a los eventos musicales está subiendo.
Los menores sólo pueden asistir a conciertos en lugares donde no se venda alcohol y en las fiestas populares aunque sí se venda alcohol. Hay también una excepción con los grandes festivales: en Benicasim o Primavera Sound los menores pueden entrar acompañados de su tutor legal o con una autorización firmada por él ante la Guardia Civil. En festivales europeos tan importantes como Glastombury o Roskilde basta con que el menor vaya acompañado de un adulto y allí los menores de 12 años entran gratis.
La verdad es que este tema me tiene perpleja desde hace años, desde que un día intenté ir a un concierto con mi hijo pequeño. Era la presentación del disco de un famoso cantante, a las ocho de la tarde y sólo para invitados. No pudimos entrar. El dueño del local me dijo que si pillaban dentro a un menor le caía una multa tremenda. Íbamos su padre y yo y le juramos que ninguno de los tres nos daríamos a la bebida, pero ni por esas. No es la primera vez que ocurre lo mismo: padres que acompañan a sus hijos a un concierto y se quedan todos en la puerta.
En fin, que veo las leyes y me pregunto ¿por qué mi hijo que tiene 13 años puede mantener relaciones consentidas con un adulto y no puede ir conmigo a escuchar música? ¿Por qué una joven podría abortar con total independencia pero no puede ir a ver a Madness a La Riviera ni acompañada por sus padres? Qué raro, ¿no?

Beatriz Pécker fue directora de Radio 3


 

 

 

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